He querido escribir el primer post del año con una nueva plantilla porque ya estoy harta de cortarme el pelo. Y con una foto de mi primer jardín zen, la mejor adquisición de las malditas fechas señaladas en las que he optado por no dar ni aceptar regalos que no vengan solos a mí. Estaba esperándome en la sala de visitas de Lázaro y asociados y sólo me pedía que le borrase el logotipo de Coca-Cola Light para customizarlo a mi medida. También le ha dado un poco de betún de judea para envejecerle el alma. Todavía estamos conociéndonos.
Un jardin zen es un espacio de liturgia (como tantos otros, aunque no lleven ese nombre). Y un tiempo de meditación para el día a día. Cada piedra representa un aspecto de la vida. Y una puede elegir tantos aspectos como guste en cada momento. Aquí tampoco hay reglas. Es un espacio-tiempo de autogestión.
El ritual del jardin zen consiste en alisar la arena y ordenar las piedras cada mañana (o una vez al año o cada 10 minutos). En la esquina superior derecha situaré los aspectos conflictivos de difícil solución (por ejemplo, el sentido de la vida) y en la inferior derecha, los que me agobian pero puedo más o menos solucionar (como la vivienda o la edición multimedia). La franja izquierda es para las cosas que me hacen crecer, arriba o abajo en función de su grado de intensidad (la lista es enorme). En el medio del jardín, los asuntos de ubicación indeterminada que acabarán en uno u otro margen en función de los días. Pero todavía no he decidido qué piedra representa qué.
Un experimento permanente es lo único que me sugiere mi vida. Y no sé cómo contarle esto al jardín zen.
Un jardin zen es un espacio de liturgia (como tantos otros, aunque no lleven ese nombre). Y un tiempo de meditación para el día a día. Cada piedra representa un aspecto de la vida. Y una puede elegir tantos aspectos como guste en cada momento. Aquí tampoco hay reglas. Es un espacio-tiempo de autogestión.
El ritual del jardin zen consiste en alisar la arena y ordenar las piedras cada mañana (o una vez al año o cada 10 minutos). En la esquina superior derecha situaré los aspectos conflictivos de difícil solución (por ejemplo, el sentido de la vida) y en la inferior derecha, los que me agobian pero puedo más o menos solucionar (como la vivienda o la edición multimedia). La franja izquierda es para las cosas que me hacen crecer, arriba o abajo en función de su grado de intensidad (la lista es enorme). En el medio del jardín, los asuntos de ubicación indeterminada que acabarán en uno u otro margen en función de los días. Pero todavía no he decidido qué piedra representa qué.
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1 comentarios:
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